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sábado, 18 de junio de 2016

El sueño de Genio

Memoria y creación colectiva: no hay política, que se diga verdadera, que pueda sobrevivir sin ellas. El Consejo de Jóvenes de Cherán da una lección de ello. En colaboración con los pequeñitos del vecindario de la Cancha y los artistas de Cherán, el Consejo de Jóvenes vuelve a crear, de dónde sólo había abandono y descuido, una pradera hecha de juego, una memoria plagada de color. En honor a Eugenio Sánchez Tehandón, insigne participante del movimiento del 15 de abril del 2011, la Cancha “Genio” surge de este grupo de jóvenes y niños: de sus manos, sus bromas, sus dudas, sus  juegos, sus desacuerdos. 

Agradezco el honor de formar parte de este proyecto. Mi texto “El sueño de Genio” se puede leer a la entrada de este espacio.



El sueño de Genio

No hay bala que pueda destrozar tus sueños;
tampoco los de tu pueblo.

Eugenio Sánchez Tehandon, conocido como “Genio” en el Barrio Tercero, salió temprano el 15 de abril del 2011 a ordeñar sus vacas. En el Calvario, la gente se reunía para hacerle frente a los talamontes. Llenos de generosidad, Genio y su padre regalan pan y leche entre la muchedumbre. Genio no duda en unirse a los que enfrentan, con palos y piedras, a criminales armados hasta los dientes: defiende a su familia, a su vida, a su comunidad. Uno de los proyectiles entra por el ojo derecho de Genio: anida como un grito de muerte dentro de su cráneo. Con su pueblo, con su familia, Genio lucha y sobrevive. Hoy Genio camina en su casa, come con su esposa, juega con su nieto, pasea con sus cuatro hijos. Su sonrisa despliega un sueño de justicia, esperanza y libertad: un sueño llamado Cherán. 


 



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jueves, 2 de junio de 2016

Sobre maestros desobligados y otros despropósitos

Sobre maestros desobligados y otros despropósitos

Ante la escalada de violencia contra los maestros de la CNTE y la necesidad de contrarrestar la campaña de desprestigio a que ha sido sometido el magisterio desde hace más de una década, me permito compartir una de las conferencias más lúcidas sobre el tema. El autor es el Doctor Manuel Gil Antón, reconocido sociólogo de la educación en el Colegio de México. En esta conferencia no sólo quedan claras las falencias de la mal llamada reforma educativa, sino la importancia de sumarse a la defensa de uno de los pocos enclaves de resistencia que quedan en México.

Si usted se pregunta por qué habría que defender a esos maestros burros, flojos, barbajanes, sucios y desobligados, que no le dejan transitar por la ciudad o que hacen que llegue tarde a su trabajo, le recomiendo que vea este video con detenimiento.

Como dice el doctor Gil Antón “Habrá una verdadera reforma educativa cuando México comprenda que los intelectuales más importantes de cualquier nación son los profesores y profesoras de la educación básica.” La conclusión del doctor Gil Antón es tajante: contrario a lo que piensan nuestros gobernantes, ni las escuelas son enseñaderos ni el problema de la educación en México se resuelve con una perspectiva reduccionista que considera la evaluación del magisterio como una pócima mágica:

[La reforma educativa es tan ridícula como pensar que] un niño enfermo se cura por ponerle cada diez minutos un termómetro. Esta reforma supone que los problemas del sistema educativo mexicano se arreglan haciendo evaluación cada semana.”

Abajo pueden encontrar algunas citas o paráfrasis especialmente esclarecedoras de la conferencia. Por supuesto, estas citas despliegan todo su significado atendiendo la totalidad de la conferencia.

Sobre la desigualdad y el mito de la
 movilidad social por la educación

"El 1% de la población en el mundo acumula una riqueza igual a la que se reparte el 99% del resto de la humanidad”

En México 14 familias acumulan [una riqueza igual] al de la del 80% de la sociedad.”

En México “Un millón anual de estudiantes abandona la escuela desde la primaria al posgrado. [El abandono no es aleatorio:] Los que la abandonan son los que menos tienen.”

"Nuestro sistema educativo es impulsor de la desigualdad. Los que más necesitan la educación son los que son expulsados por el sistema.”

En México, origen es destino.”

El nivel de aprendizaje depende de las condiciones sociales.”

Sobre la reforma educativa y su estrategia

Qué te parece si mañana unos señores que no entienden tu trabajo te ponen un policía y te llevan a un sitio y durante ocho horas te hacen preguntas, te piden que platiques cómo se desempeña tu profesión de manera idónea, te piden que subas unas fotos. Además, ese ignorante de tu profesión te dice dentro de ocho días si tienes o no empleo. Eso es lo que le está pasando al magisterio.”

El objetivo de la reforma es “Hacer precario el empleo de [los profesores] para poder amenazar con el despido a todo profesor o profesora que no se pliegue a los mandatos del poder.”

La gran simplificación [de la reforma] es pensar que le problema educativo en México deriva de una sola causa, el magisterio, y por lo tanto tiene una sola solución: evaluar [a los profesores].”

La estrategia gubernamental para doblegar a los profesores implicó una campaña de desprestigio establecida desde hace más de una década: “Lo que había que destruir es el respeto social a los profesores y profesoras.” “En cuanto se construyó el prejuicio contra los maestros, la opinión pública estuvo dispuesta al linchamiento.”


Sobre la viabilidad de México

Cuando un país tiene a cerca de la mitad de sus mayores de 15 años sin la educación básica obligatoria ese país tiene un problema central. Está en duda si su futuro es factible en un mundo en el que cada vez es más importante el conocimiento.”

Sobre la falsa intelectualidad

Estamos mal acostumbrados a pensar que el profesor de la universidad es una persona que sólo tiene que estar en su cubículo escribiendo cosas que sólo entienden siete [personas] para que lo citen y con eso obtener reconocimientos.”




jueves, 19 de mayo de 2016

Facebookianas: sobre educación


Facebookianas: sobre educación

Utilitariana

La única forma en que la educación es útil es cuando no sirve para nada.


Anti-derechos de los niños

El único derecho que deben tener los niños es el de obedecer a sus padres. La única certeza que deben tener los padres es que el amor y la responsabilidad hacia los pequeños no necesitan de leyes, tratados internacionales o prohibiciones que los prescriban.


Rancièreana

El maestro se suicida al darse cuenta que todo lo que realmente aprendió jamás le fue enseñado.


Spidermaniana

No hay pedagogía de género más potente que un sobrino de dos años arrullando con todo cuidado a su hombre araña.



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Facebookianas: sobre el amor I


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martes, 10 de mayo de 2016

¿Madrecita santa? por Marta Lamas


Este diez de Mayo Homo vespa les comparte uno de los textos más inteligentes que ha leído sobre la maternidad. Su autora es Marta Lamas, conocida antropóloga y feminista mexicana.


Madrecita santa
Marta Lamas

"Madre hay una sola", "El amor materno es eterno", "Mi madre es una santa", "El amor de una madre aguanta todo". ¿Qué hay bajo el mito del amor materno? Quienes han indagado sobre la especificidad de lo mexicano, desde Samuel Ramos y Octavio Paz hasta Carlos Monsiváis y Roger Bartra, han abordado cuestiones que rozan el mito de la madre. Un veto, con interesantes resonancias, es el guadalupanismo como culto a "nuestra madre morena". Otra, la que plantea el machismo como resultado de "mucha madre y poco padre". Una tercera es la que da cuenta de la fuerte presencia del culto a la madre en la cultura popular. Carlos Monsiváis ha señalado que la cifra de las películas mexicanas producidas entre los años cuarenta y los cincuenta que propositivamente tocan el tema de la madre rondó las mil. Estas producciones visuales, vistas por millones de mexicanos, siguen alimentando la idealización de la madrecita santa. Sin embargo, estas interpretaciones no dan elementos suficientes para explicar el crecimiento del mito de la madrecita santa, tan presente en la cultura mexicana.

Para comprender la fuerza que ha ganado el mito hay que interrogarse sobre qué está encubriendo la avalanche discursiva y comercial que exalta la maternidad. Marta Acevedo (núm. Vll de la serie Memoria y olvido de la SEP, México, 1982) da una pista al mostrar cómo, en México, la celebración del l0 de mayo, Día de la Madre estuvo vinculada a una manipulación política deliberada, frente al incipiente movimiento feminista mexicano. El proceso social yucateco, generado por la Revolución Mexicana, alentó un movimiento feminista que realizó su primer congreso en Yucatán en 1916. Entre otras cosas fue discutida la maternidad, planteándose la necesidad de libre elección y aconsejando a las mujeres a evitar embarazos no deseados mediante el método anticonceptivo de Margaret Sanger. A principios de 1922, cuando comienza a gobernar Felipe Carrillo Puerto, se realizan varios retos públicos de la Liga Central de Resistencia del Partido Socialista del Sureste. Grupos de feministas hablan por todo el estado sobre la emancipación de la mujer y sus derechos. Las conferencias son traducidas al maya y se establecen comités feministas en varios lugares. Las críticas al pueblo yucateco, en especial a sus mujeres, no tardaron. Entre marzo y abril de 1922 varios periódicos locales emprenden una campaña contra las feministas y sus propuestas inmorales para evitar la procreación.

En este contexto, Excélsior retoma la celebración norteamericana del Día de la Madre y convoca, en 1922, a un festejo igual, con el apoyo decidido de Vasconcelos, entonces Secretario de Educación Pública, el arzobispo primado de México, la Cruz Roja y las Cámaras de Comercio. Las propuestas feministas quedan enterradas bajo la avalanche propagandística que exalta la maternidad tradicional: prolífica, sacrificada y heróica. De 1922 a 1968 Excélsior organizó festivales populares en el Día de la Madre, donde participan figuras artísticas de primer orden: Agustín Lara, quien declaró: "Todos llevamos un altar para nuestra madre, iluminado con la llama votiva del amor y la admiración"; Pedro Vargas dice: "Más que de la garganta, saldrán del corazón las palabras para depositar mi homenaje a sus pies" (Excélsior, 10 de mayo de 1953). También parte de Excélsior la iniciativa, en 1927, de construir un Monumento a la Madre, que el presidente Miguel Alemán inaugura en 1949. Dicho lleva el lema "A la que nos amó antes de conocernos".

Una mañana de frío invierno
un pajarillo me fue a cantar
era mi madre que en forma de ave
a su hijo amado iba a consolar
(Prisionero de San Juan de Ulúa.)

El mito de la madre es el mito de la omnipotencia materna. Surgida del amor incondicional, de la abnegación absoluta y del sacrificio. Al explorar la psicología de las motivaciones del mexicano, Santiago Ramírez considera que la carencia de la figura paterna es determinante en la constitución del "machismo"; según él, en ese proceso, la madre aparece refugiada en el "martirio masoquista" de la abnegación.

Como siempre sucede, el mito recoge cuestiones reales -las madres suelen ser abnegadas, generosas y amorosas- y también encubre aspectos negativos o contradictorios. Si desmitificamos la imagen de la "madrecita santa" encontramos a madres agotadas, hartas, golpeadoras, ambivalentes, culposas, inseguras, competitivas o deprimidas. El mito de la madre no registra las aberraciones, crueldades y locuras que muchas madres -sin duda víctimas a su vez- ejercen contra sus hijos. El mito del amor materno encubre Las motivaciones hedonistas, oportunistas, utilitaristas e interesadas de madres pasivas, insatisfechas, locas, crueles, nareisistas o simplemente desinteresadas en el hijo. El deseo "natural" de tener un hijo puede ser el deseo de reafirmar la propia femineidad, de rejuvenecer, de unirse a un compañero, de llenar el hueco dejado por hijos mayores, de asegurarse una vejez acompañada.

Sibila Aleramo se pregunta: "¿Por qué adoramos en la maternidad el sacrificio? ¿De dónde ha llegado hasta nosotros esta inhumana idea de la inmolación materna? De madre a hija, durante siglos, se transmite la servidumbre." El sufrimiento aparece como indispensable del amor materno, como si los dolores de parto marearan la maternidad para siempre como una vivencia dolorosa. A pesar de los elementos que articulan la figura materna como omnipotente, el mito favorece una mentalidad victimista que homologa maternidad, amor, servicio, victimización. La valoración social de las mujeres como madres y el nivel de gratificación narcisista que las compensa profundamente, facilitan la aceptación de las propias madres del mito impregnado de sacrificio y victimización.

La capacidad femenina de gestar y parir, y el concomitante trabajo de crianza y atención, son considerados para la mayoría de las personas como la esencia de las mujeres. El entramado que sostiene el mito de la madre es la femineidad, no en el sentido del estereotipo o de las consignas comerciales de lo que es "ser femenina", sino como el proceso psíquico que lleva a las mujeres a asumirse, sentirse y vivirse como tales. La maternidad, un trabajo ligado a la afectividad (un trabajo de amor se suele decir), recibe a cambio dosis más o menos elevadas de gratificación psíquica y de poder en el campo interpersonal de la familia y la pareja.

Cuando se habla de la maternidad sólo en términos de "destino sublime" se olvidan las horas/trabajo que implica; cuando se elogia la abnegación, se deja de lado el despotismo y la arbitrariedad que suele acompañar la crianza; cuando se alaba la devoción, se desconocen el maltrato y la crueldad. Por otro lado, las embarazadas no consiguen empleo, las parturientas son maltratadas en los hospitales y las madres no cuentan con opciones de cuidado para los hijos, lo que las limita laboral, política y socialmente, además de cargarlas con el desgaste físico y emocional que supone atender a los hijos.

La familia es el lugar de trabajo no reconocido de las mujeres, en su mayoría madres. El mito privilegia el ámbito de la familia, y oculta que la responsabilidad de las madres por este espacio privado limita su participación pública. Aunque se declare que la familia tiene superioridad moral sobre cualquier otro ámbito público, es evidente que no se prioriza políticamente a la familia con medidas económicas o de servicios. La mistificación de la maternidad sirve para ocultar la poca importancia real que la sociedad otorga a este laborioso, complejo y determinante trabajo. Como ser madre es algo "natural" tampoco se reconoce el alto costo personal que la maternidad supone para las mujeres.

Sólo me parte el alma y me conmueve,
que dejo tan solita a mi mamá,
mi pobre madrecita que es tan vieja,
¿quién en mi ausencia la consolará? (Despedida.)

La maternidad hace vivir a las mujeres de manera simultánea una subordinación a los poderes establecidos en la sociedad y el disfrute de un poder casi total sobre los hijos. El atrapamiento de las madres en lo privado tiene como consecuencia la pérdida de ejercicio de su ciudadanía y de poder político. Pero este "sacrificio" no es gratuito, tiene un precio y les cobra muy caro a las criaturas la exclusión social de sus madres Rosa Coil señala que la maternidad "está urdida en una trama de posesión y de dominio" pares "ha sido tan fácil, tan 'natural', para la madre confundirse y creer que ella verdaderamente posee a sus hijos: se engendran en su vientre, maman de sus pechos, la necesitan constantemente, ¿cómo no va a creer que son suyos?" Esta situación vuelve a la mujer más propensa que el varón a caer en la "trampa de los hijos". Coll concluye que: "Si la mujer ejerciese más plenamente su poder como individuo, no necesitaría entrar en el juego nefasto que logra el dominio a través de la entrega: el poder sobre los hijos y la dependencia de éstos se nutre de su constante carácter de surtidor."

Coll apunta la salida feminista: "Quizá un camino posible para la mujer-madre sea no postergarse eternamente, de modo tal que sus deseos insatisfechos no avancen sobre sus hijos, al pretender que éstos completen los huecos de sentido que ella no llenó." En ese sentido, coincide con la literatura psicoanalítica, que plantea que la dedicación exclusiva de las madres no favorece la salud mental de los hijos, si no que, al contrario, los carga de problemas.

Des-construir el mito de la madrecita santa es una urgente tarea política. Para ir desarmando el discurso que plantea la maternidad como vocación "natural" de las mujeres o como "esencia" de la femineidad, hay que parafrasear a De Beauvoir: "No se nace madre, se llega a serlo." El desmoronamiento del mito de la madrecita santa debería llevar, pues, a una redefinición de una nueva forma gozosa, compartida y responsable de tener y criar hijos. Dejar de considerar la maternidad como sinónimo de y empezar a considerarla como un hecho amoroso que requiere, para poder ejercerlo a plenitud, de un paso previo: el amor de la mujer a sí misma. El amor propio de las mujeres, en los términos que apunta Fernando Savater, "como inspiración ética que funda un sujeto responsable de sí mismo", es un requerimiento para enfrentar el victimismo, el dominio o la sobreprotección que envenenan el ejercicio tradicional de la maternidad.



martes, 3 de mayo de 2016

Atenco: Diez años

Atenco: Diez años
Hoy se cumplen 10 años del terrorismo de Estado llevado a cabo en el 2006 en San Salvador Atenco. Yo llegué a Atenco desde Texcoco unas horas después de que pasara lo más terrible de la represión. Me recuerdo en las aceras con el ceño fruncido, con el cuerpo tenso, con la mirada amarga, con el alma ennegrecida por la tristeza. En ese entonces tenía una novia y muchos amigos que habían sido torturados por judiciales o soldados. Ninguno de nosotros era políticamente ingenuo; ninguno pudo sospechar tal desmesura de la infamia. Las chicas violadas, los torturados, los golpeados, la televisión asesina: después de Atenco no fue difícil vislumbrar la tragedia que asechaba a este paísCarlos Fazio en sus conferencias denunció la telecracia subrepticia, las desapariciones, las ejecuciones extrajudiciales, las torturas, el ritmo del crimen dictatorial como forma de gobierno. Desde entonces, todos hemos vivido la realidad de ese Estado criminal; todos sabemos que las de Carlos Fazio y todas las predicciones se quedaron cortas. Hoy México tiene más desaparecidos y asesinados en los últimos diez años que la mayor parte de las dictaduras latinoamericanas de los setenta. Ni siquiera sabemos si en los últimos años han muerto 120, 180 o 220 mil mexicanos a manos de la crueldad y la violencia. Si para Felipe Calderón todos los asesinados eran criminales o daños colaterales, para Enrique Peña Nieto simplemente han dejado de existir. La historia de las masacres humanas tendrá en el futuro una tarea ardua para buscar evidencia concluyente sobre el caso mexicano.

Esta decadencia posiblemente se fraguó en ese 2006. La resistencia en Atenco y Oaxaca, la Otra Campaña, el López-Obradorismo: todos fueron movimientos aplastados por la represión o la indiferencia del Estado en los tres primeros casos y por el fraude y el contubernio de sus líderes con la corrupción y el crimen en el último. En ese sentido, Atenco simboliza el síntoma definitivo, para quien supo leerlo, del síndrome que sepulta toda posible fe en el sistema mexicano de partidos. No hay que olvidar que la represión en Atenco sucede bajo la tutela de gobiernos de los tres partidos principales del país: el PAN en el gobierno federal, el PRI en el estatal y el PRD en el local. Ese mosaico partidario, instrumento del crimen-Estado, se repitió en distintas combinaciones en Ayotzinapa, Cherán, la Ciudad de México. Tampoco hay que olvidar que Wikileaks reveló que, de ganar, LópezObrador pensaba instalar en el 2006 una estrategia militar en la lucha contra las drogas análoga a la seguida por Felipe Calderón. A contrapelo de lo que dicen sus seguidores, si hubiera ganado el Peje no hay razones para pensar que las cosas habrían sido radicalmente distintas.

Hoy se cumplen diez años de la masacre en Atenco. A partir de ese punto, hablar de México se volvió una forma efectiva de convocar el olor a cadáver mal conservado, a tortura y crueldad ilimitada. No nos queda a los mexicanos más que alimentar la memoria para buscar en sus resquicios algún ímpetu que nos permita reinventar el país y exorcizar la fosa común en la que vivimos.


Uno de los mejores video documentos sobre Atenco esAtenco: romper el cerco.




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