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sábado, 22 de junio de 2019

Marx y los viernes de cuentos peregrinos

Marx y los viernes de cuentos peregrinos


Por Luis Ramírez Trejo (Homo vespa).

En las noches sofocantes como esta, con frecuencia me revuelco en ropa interior en la cama, con un libro colgando de la punta de la mano. Hoy nado en un sudor nocturno que algo tiene de desubicado, con los “Manuscritos de 1844” por Karl Marx. El sudor no es propio de las noches, sino resultado natural de una operación de homeostasis en los días que se camina entre semáforos, autos y personas, bajo un sol intenso e indiferente a las minucias de quienes le deben la vida y el agobio. Con la piel pegajosa, harto de sostener el peso del libro en turno, en la noches como esta suelo recordar aquel cuento de García Márquez que leí en mi, quizá más sofocante, adolescencia.

Era una tragedia llena de complicaciones amorosas y tropicales como le gustaban las complicaciones a Gabo. Billy Sánchez —un junior impertinente y atrabancado: un mirrey cualquiera— irrumpe con sus compinches, cadena en mano, en un balneario para señoritas de Cartagena de Indias. Descubre la imposible belleza núbil de Nena Daconte en un cuartito de esos que se usan para cambiarse el traje de baño. Hija de un matrimonio de alcurnia, Nena había aprendido 5 idiomas y pasado todos los cursos de una academia exclusiva de Suiza. Ahí también cultivó su gusto por la música. Yo la imaginé, sobre todo, tocando el saxofón con las piernas abiertas y metida en unas botas pesadas e improbables de rebelde noventera; tan desgarbada y sexy que mereció la censura de su madre. ¡Claro! La madre sospechaba que no pocos codiciábamos los muslos juveniles que saludaban debajo de la falda corta al ritmo disonante de Charlie Parker.

Nena, lo recuerdo bien, vio desconcertada como se botaba el seguro del cambiador entre el escándalo de gritos y sombrerazos que se multiplicaron en cuestión de segundos. La puerta se abrió y ahí frente a una Nena semidesnuda, Billy —el torpe y atractivo cadenero— cumplió con el rito que su imbecilidad le tenía destinado. Después de mirar con más azoro que apetito a la joven, el cadenero se bajó el traje de baño de leopardo y mostró su pene erguido como un ritual de potencia más bien dudosa, pero harto exhibicionista.

Nena lo miró con desdén. El orgullo de princesa criolla de Nena no la dejaría sucumbir de miedo ante un mandril por muy bello o intrépido que fuera y le soltó una de esas frases lapidarias que enamoran a cualquiera. Le dijo algo así como: “Pues los he visto mucho más grandes y mejores. Así que si piensas hacerme algo con eso, más vale que te portes como un negro en forma antes de que muera de aburrimiento”. El Gabo dice que Nena era virgen y que no había visto pene alguno en su vida, además por supuesto de las minuciosas clases de anatomía en la academia suiza.

Según recuerdo, el mandril por toda respuesta sólo atinó a golpear el muro más cercano con la cadena enredada en el puño. Con el hueso astillado, Billy se tiró a berrear de ira y de dolor: a quejarse con un berrinche mal disimulado de que las vírgenes ya no gritaban de susto ni lloraban como antaño ante el horror de la posible honra perdida. Ya se sabe: los tiempos antiguos fueron siempre mejores.

En todo caso, el despliegue no le salió tan mal al junior. Como casi no pasa en la realidad, la virgen encantadora terminó por enamorarse del mandril —quizá violador— pero de trasero jugoso y hombros nada desdeñables. Nena decide cuidar al idiota durante una recuperación prolongada.

Y es aquí donde me da por recordar este cuento en las noches en que el calor no da tregua, porque Nena atiende y cura al junior en cuestión en un cuarto que yo imaginé lujoso, amplio, y con una terraza marítima. Una residencia burguesa y ostentosa con vista al mar, justo en medio de un muelle sucio e incansable.

En ese cuarto, nena tiene la paciencia para enseñar al retrasado mental a hacer el amor en forma. Ahí, con el cabestrillo sosteniendo la mano del mandril, Nena atiende a la impaciencia de dos cuerpos ansiosos, mientras por los ventanales entra el olor a mar, a aire traído de otras tierras, y a mierda de las letrinas de los restaurantes que cocinan mariscos en aceite hirviendo.

El calor llena la noche de gemidos, placeres y agitaciones que se amontonan al mismo tiempo que la voz ronca del silbato de los barcos anuncia la despedida con que zarpan hacia otro horizonte.

Acá en la colonia Guerrero, desde la ventana se ven grupos de personas buscando el puesto de tacos, quesadillas, o cervezas. De momento, no hay olor ni a mar ni a ostras ni a mierda que entre por las ventanas. Entra, más bien, un olor a humo y a bochorno por la lluvia que pierde su capacidad de refrescar cuando las noches rondan los 30 grados. No se oyen gaviotas, aunque si una que otra letanía de gemidos de vecinos impetuosos que parecen competir en sus orgasmos con los motores de los trailers que atraviesan la ciudad. Es viernes: la gente busca alguna evidencia de que están vivos.

Aquí en mi departamento falta el mar, el trajín del muelle, el silbato de los barcos y, sobre todo, falta Nena Daconte. Debe ser que está ocupada, Gabo me cuenta que después de esas noches con Billy en Cartagena de Indias, Nena quedó embrazada y se casó de emergencia, para desencanto de sus padres, con el mandril tarado que se encontró en aquel balneario.

Es raro. Yo nunca he pensado en casarme y seguro no puedo manejar una cadena sin tirarme a mí mismo un par de dientes. Lo pienso bien y me retracto: en las noches así de calurosas puede ser que no envidie tanto tener una ventiañera desnuda en mi cama. Además, según Gabo, apenas llegan a la luna de miel en Europa, las veinteañeras como Nena Daconte se mueren desangradas por un pinchazo de rosa que causa las hemorragias de dedo más fulminantes de que la literatura tenga noticia.

Destapo una cerveza y regreso a Marx. El cadáver de Nena Daconte puede seguir pudriéndose con su hoyito imperceptible en el índice de la mano derecha. Al fin y al cabo, los cadáveres nunca han entendido nada sobre la lucha de clases.

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martes, 30 de abril de 2019

Game of Thrones o la impotencia del spoiler


Game of Thrones o la impotencia del spoiler

Por Luis Ramírez Trejo (Homo vespa).

Como casi siempre, soy un espectador tardío. Empecé a ver la serie Game of Thrones hace unos tres años, cuando ya llevaba cinco la saga. Aunque soy presa confesa de los espectáculos capitalistas, nunca he tenido televisión y no estoy dispuesto a pagar un centavo a emporios industriales como HBO, Netflix o Marvel. Por otro lado, soy incapaz de tener sentimiento alguno por las “première”: me es absolutamente ajena esa infantil ansiedad mezcla de carrera de costales y exclusividad de butaca, que se supone debe hacernos sentir especiales. En todo caso, siempre que veo el cine o el Internet abarrotados por algún estreno, me horrorizo e intrigado me pregunto en dónde se extravió mi natural ímpetu por llegar primero a la taquilla o a cualquier lugar. Nunca he llegado a conclusión alguna, pero sé que no fui el primero que leyó el Quijote o Moby Dick; tampoco el primero que escuchó a Pink Floyd o los Caifanes; y mucho menos el primero que coleccionó los cómics de los X-Men o Spiderman y, sin embargo, ello no impidió que disfrutara todo lo anterior, con llanto infantil o trauma adolescente incluidos.

Debido a esta vocación de retraso, casi siempre espero a que termine la temporada de exhibición para hackear, de páginas piratas, la nueva película de los vengadores, la última temporada de la serie en turno, o las películas ganadoras del Oscar que, con suerte, son incluso buenas.

Sin embargo, este año mis amigos me convencieron de ver en grupo los nuevos capítulos de Juego de Tronos conforme salían al aire. Con cervezas, mezcal y queso, era imposible rechazar una compañía bastante más encantadora que mis programas de hackeo y mi computadora Linux de modelo arqueológico.

Así pues, entre especulaciones, apuestas y tragos dominicales, el domingo pasado llegamos al tercer capítulo de la octava y última temporada de Game of Thrones. Un capítulo medular titulado La larga noche en que por fin casi todas las fuerzas de lo vivo ―olvidando viejas rencillas― se enfrentan juntas, por su supervivencia, a un ejército de caminantes blancos: cadáveres andantes, hambrientos, salvajes, malolientes y descarnados; muy del estilo de las películas de zombis.

Aunque puede parecer curioso en alguien que dudosamente puede manejar un bate de beisbol sin que se le disloque el hombro, soy amante de las secuencias de batallas. Me encantaría contarles con detalle y sadismo spoilero la cruenta masacre sobre la que trata el capítulo. Sin embargo, la verdad es que no vi casi nada, pues la batalla se desarrolló en una neblina oscura y azulada como la boca de uno de esos cuerpos trashumantes. Además soy miope, así que vi aún menos de lo evidente, y si no hubiera estado acompañado de mis amigos, pensaría ―en mi desesperación― que mi discapacidad visual me estaba jugando otra mala pasada.

Pero la incertidumbre no desmereció la sesión: la penumbra y la música nos mantuvieron en una tensión de manos sudorosas, sobresaltos de corazón, y gritos de lamento por la muerte de algún personaje especialmente cercano a nuestros corazones. Como todos en este mundo, yo también discrimino: soy fan, en orden decreciente, de los dragones, Tyrion Lannister, Arya Stark, Bran Stark, Davos Seaworth y Jon Snow. Eso con respecto al elenco regular aún vivo.

Daenerys Targaryen, por supuesto, se cuece aparte. Desde que conocí a la madre de los dragones, pensé que era inevitable incluirla en mi Libreta de amores improbables. Un registro de mis temporales infortunios erótico-amorosos que incluye, entre otras, a Mónica Bellucci, Alejandra Pizarnik, Isabelle Stengers, Black Widow, Dolores del Río y Rosa de Luxemburgo.

Daenerys no sólo se acerca demasiado a mi biotipo preferido de mujer: pequeña, caderona, mesomorfa y de cintura escapular estrecha; sino que además tiene trenzas plateadas como columnas salomónicas y es arrogante, inteligente e inmune al fuego. Sería la cómplice perfecta en caso de que decidamos dedicarnos al huachicoleo.

Tiene sus defectos. ¡Claro! Es repulsivamente cursi: tanto como para perder un dragón salvando a su crush del momento, Jon Snow. Además, no parece ser la más ducha como jinete de dragones. En el único spoiler que puedo darles (con imprecisión) parece que en este capítulo, Danny tuvo la brillante ocurrencia de perder otro dragón. Si los dragones pueden volar, ¿a quién carajos se le ocurre poner a caminar a uno entre una horda de zombis de ojos azules? Soy, sin embargo, magnánimo; puedo perdonarle su ineficacia y sensiblería.

En todo caso, de momento, Daenerys está no sólo ocupada recuperando el trono de los siete reinos, sino que parece enamorada de Jon Snow. No obstante, a pesar de su nobleza, el tal Snow no tiene nada que ver con el antiguo y difunto amante de Daenarys, Drogo Khal, el jefe bárbaro de los dothraki. Ese sí era un hombresototote como para ser Rey de todas las tierras y, en especial, de la inmensidad de los mares. Por fortuna, Drogo ya está muerto. Asimismo, Daenerys se enteró recientemente que es tía de Jon, que en realidad se llama Aegon Targaryen, y que es el heredero al trono por el cual todos se pelean. Ello asegura una relación incestuosa que muy bien puede acabar en una guerra descomunal para ver cuál de los dos paga la terapia, se lleva la casa, el coche y la mitad de los hijos.

Además, las cópulas entre tías y sobrinos suelen procrear niños con colas de cochino como enseñó el insigne genetista Gabriel García Marquez. Así que no pierdo las esperanzas y en mis momentos de optimismo me gusta pensar que, aunque Jon Snow es bello como ninguno, también es hasta más teto que yo.

Juro que no mezclé drogas en la escritura de este texto.







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miércoles, 24 de abril de 2019

Otra breve nota de una huelga UAMera

Otra breve nota de una huelga UAMera
Por Luis Ramírez Trejo (Homo vespa).

Para los interesados en la terrible situación que vivimos con la huelga de la UAM, que ya cumple más de 80 días, compartimos esta excelente entrevista a las compañeras Abigail Pamela López Suárez del Grupo Interno Coordinador (GIC) de rectoria general y Selene Laguna Galindo, profesora de la UAM Azcapotzalco.

Enfatizamos que no hay razón alguna para justificar que un rector o cualquier funcionario gane más de 200,000 pesos al mes en un país con la desigualdad que prevalece en México. Tampoco existe algo que justifique que la llamada “austeridad republicana” del gobierno federal se traduzca en una política de contención salarial que hace que los trabajadores de todo el país ganen, de manera real, cada vez menos. Por otro lado, no hay nada más deplorable para un país que se escatimen, como pasa en el presente gobierno, los presupuestos a educación, ciencia o cultura. 

Todo ello, en conjunto, además de contribuir a la precarización de los trabajadores de los sectores educativo y cultural, entre otros, conforma una reedición de la misma política neoliberal que han ejercido los malos gobiernos desde los años ochenta. La reducción presupuestal a todo lo que no genere riqueza de manera directa y expedita, sin tocar con impuestos mayores a los poderosos grupos institucionales y sociales que acaparan la riqueza del país, es una vieja estrategia que ejercieron los gobierno priistas y panistas de las últimas décadas.

La 4T, al menos en este rubro, es más bien una continuidad del modelo neoliberal que se divierte declarando su propia muerte mientras en la practica permanece vivito, sonriente y coleando.


Como hemos defendido en este sitio, si en realidad nos interesa la educación pública, el levantamiento de una huelga no puede pasar por el sometimiento de un sindicato cuyas demandas de incremento salarial, respeto a su materia de trabajo y redistribución de recursos tienen plena validez.

Es hora de que las autoridades dejen la simulación y propongan una negociación de incremento directo al salario distinto al 3.35% que han defendido por meses y respeten el 100% de los salarios caídos producto de este conflicto. ¿Demasiado pedir? ¿Es una exigencia abusiva? A lo mejor algo menos que los 26 millones de pesos anuales que ganan 29 altos funcionarios de la universidad, según una investigación difundida por el Big Data.





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jueves, 11 de abril de 2019

#MeToo: la revancha no es justicia

#MeToo: la revancha no es justicia  

Por Luis Ramírez Trejo (Homo vespa)

Armando Vega Gil, fundador del conocido grupo de rock Botellita de Jerez, se suicidó el 1 de abril de este año después de haber sido denunciado de forma anónima en la red #MeTooMúsicosMexicanos. En dicha red se le acusó de haber presuntamente acosado a una adolescente de 13 años. Después del escándalo en redes que el suicidio ocasionó, tres denuncias más en su contra fueron publicadas, siempre a manera de apoyo a la primer denunciante1Ninguna de las denuncias fue investigada. 

Una vez que se confirmó el suicidio el dos de abril#MeTooMúsicosMexicanos recibió durísimas críticas por la insensibilidad de sus mensajes y por haber contribuido al clima de linchamiento del fallecido músico y escritor, especialmente se criticó las primeras reacciones de la plataforma. Días después, en su mensaje de despedida, las administradoras del sitio admitían: 

“Nuestra reacción inicial no fue la adecuada y, por ello, externamos una disculpa honesta a todos sus allegados. Jamás incitamos a alguien a hacerse ningún daño ni a acabar con su vida, en lugar de afrontar los hechos ante las autoridades”2. 

El 8 de abril, el resto de los integrantes de Botellita de Jerez publicaron un ejemplar comunicado en el que reconocen el anonimato de las víctimas como un recurso necesario en un sistema de justicia deficiente y misógino. Asimismo, expresaron su apoyo a la causa feminista y descartaron cualquier intento de culpar al movimiento #MeToo por el suicidio de su compañero.  

Sin embargo, los botellos también hicieron una certera crítica acerca de los mecanismos de publicación en plataformas de denuncia como #MeeTooMúsicosMexicanos: “consideramos que los espacios de denuncia pública necesitan urgentemente de filtros, protocolos, normatividades internas y marcos éticos que garanticen el ejercicio de los derechos de presunción (de inocencia, verdad, justicia y reparación, logrando distinguir las venganzas oportunistas).  

No hacerlo nos coloca frente a un escenario de futuras imputaciones sin sustento, a la exhibición mediática de inocentes, linchamientos morales, estigmatización, descrédito y daño en la reputación de las personas señaladas y sus familias.” Si quieres ver el comunicado completo, da click aquí. 

Una de las cosas más interesantes que han sucedido como consecuencia de este lamentable suceso es que muchas mujeres feministas, que nunca se sintieron identificadas con los objetivos o mecanismos del #MeToo, levantaron su voz de manera crítica. Por supuesto, no es que la viabilidad y legitimidad del #MeToo no tuviera discusiones y disensos desde antes, pero con frecuencia la crítica fue descalificada o ignorada: no sólo la proveniente de hombres y mujeres simpatizantes de la causa, sino incluso la expresada por reconocidas feministas como Rita Laura Segato, Catherine Millet, Camille Paglia o la mismísima Judith Butler, por no mencionar a la, con frecuencia, defenestrada Martha Lamas. 

En Homo vespa, nos congratulamos de compartir, en la siguiente sección, un texto absolutamente acorde con el comunicado de Botellita de Jerez. Bajo la autoría de Sofía Caccia, quien tiene una amplia experiencia tanto en los sistemas de denuncia como en el activismo feminista, se pone en cuestión la estrategia en redes como un espacio confiable y adecuado para la consecución de los propósitos que defiende el feminismo. Agradecemos a Sofía Caccia su generosidad para publicar su texto en este sitio. 

Texto de Sofía Caccia 

“¡Qué enorme tristeza lo que ha sucedido con Armando Vega Gil! No sólo lo siento porque era un ser humano "talentoso" y "admirado" pues muchos agresores lo son y sus atributos no disculpan ni borran el hecho de que sean delincuentes. Sin embargo, a Armando no se le comprobó ningún delito. Duele simplemente perder la vida de un ser humano por una situación así. El movimiento #MeToo en México no representa ningún espacio de confianza, mucho menos para las mujeres que han sido violentadas. Una red social NO ES un canal serio, ni formal ni ACREDITADO para hacer lo que estaba haciendo. Todos sabemos que las redes sociales están plagadas de cuentas de personas que no existen y ya eso representa el primer problema para la causa. Como orgullosa feminista, sé que cuando se hace una denuncia de forma anónima y exposición de un agresor (práctica muy antigua y eficaz) es porque la VIDA de la mujer agredida corre peligro y/o la justicia no hizo su trabajo correctamente, y debe tomarse esta medida como forma de protección a la mujer agredida. Esta exposición va siempre acompañada de una estrategia muy bien pensada; pues, aunque la exposición sea anónima, puede haber terribles represalias. La exposición pública es una estrategia usada desde hace muchos años para alertar a la comunidad y avisar qué hay un delincuente cerca y que la gente debe tener cuidado. Yo lo hice por primera vez hace 19 años, cuando vivía en Vancouver apoyando a una asociación feminista en la que participaba. En ese tiempo pegamos pósteres por toda la colonia con la foto del agresor, mencionando que tipo de delitos cometía en contra de las mujeres. Se piensa que al exponer al agresor se previene la violencia, no porque el agresor "entienda" o "acepte" lo que hizo mal (pues eso es muy difícil), sino porque no querrá volver a vivir o pasar de nuevo la vergüenza de ser expuesto y lo pensara dos veces antes de hacer algo malo de nuevo.  

Me llama la atención como las administradoras de la cuenta #MeTooMusicosMexicanos se deslindan de lo ocurrido con Vega Gil. Apoyan a quien denunció y "le creen", pero el presunto "agresor", que se haga bolas y si se suicida pues ni modo. Sí estaban dispuestas a mediar y/o hablar con él para tratar el asunto (eso genera más vistas), pero después de su suicidio simplemente dicen que eso es "cosa de él". ¿No están contemplando o no están preparadas para lidiar con eso, pero sí para publicarlo? ¡Y se deslindan de haber detonado directa o indirectamente semejante cosa! ¿Qué clase de idiotas irresponsables manejan esas redes sociales? ¿Qué autoridad y preparación tienen como para manejar denuncias de ese tipo que sólo generan morbo, especulación y abren el espacio para que las mujeres digamos lo que nos ha pasado, lo cual si es asunto muy serio? Me pregunto, ¿cuáles serán sus medidas de seguridad para las mujeres que denunciaron dando su nombre real? Hablando de exparejas, por ejemplo. Si alguno va y las mata en un impulso de ira, ¿quién es responsable de eso? ¿Sólo el asesino o quien publicó semejantecosas sin medir las consecuencias y sin estrategia alguna? ¿Es sano alimentar una red de chismes (porque eso son las redes sociales) y "mediar", siempre y cuando no se llegue hasta el suicidio, porque ahí ya no se hacen responsables?  

Los movimientos en apoyo a las mujeres deben contemplar a la misma dentro de una sociedad y es necesario que como sociedad seamos capaces de dialogar, de corregir, de reflexionar, de conciliar para hacer conciencia desde el trabajo de todos como sociedad. ¡Qué pena ajena me da el movimiento #MeTooMéxico! Deberíamos ser capaces de generar reflexiones y mecanismos propios de acuerdo a nuestra sociedad. NO somos EU ni nos parecemos. La injusticia en México está muy, muy, muy por encima de EU y la doble moral de este país no permite solo copiar modelos extranjeros que no aportan nada a nuestra comunidad. Qué dolor perder a Armando así, qué dolor lo qué marcó hace años a la chica que denunció. Estoy segura de que ni ella (suponiendo cierto lo que narró) hubiera querido que Armando llegara hasta el suicidio por eso. Ahora, eso marcará la vida de esa chica, marcará la vida del hijo de Armando, de su familia, de sus amigos, de la gente que lo quería y lo admiraba. ¿NO PODEMOS SER CAPACES DE DIALOGAR DE OTRA FORMA? ¿TIENE QUE SER POR MEDIO DE UN BASURERO MARRANO Y PARADÓJICAMENTE INHUMANO COMO SON LAS REDES SOCIALES? ¿DEBEMOS TRATAR POR ESE MEDIO ALGO TAN HUMANO COMO ESO? 

Hace algún tiempo las mujeres publicaron, en SU PROPIA RED SOCIAL, experiencias de violencia de género. Lo aplaudí, lo celebré muchísimo, creo que muchos lo hicimos. Pienso que esa era una forma efectiva de difundir cómo se da la violencia y pienso que eso sí alerta ayuda más a crear conciencia por medio de la empatía y el entendimiento de las formas de violencia y las consecuencias en nuestra propia vida. Expresarlo de forma personal si se tiene el deseo, la conciencia, las condiciones de seguridad y la madurez para hacerlo.  
NUESTRA VIDA ES LO ÚNICO QUE TENEMOS, NUESTRO CUERPO ES LO QUE MÁS DEBEMOS CUIDAR, HOMBRES Y MUJERES. Iniciemos por encontrar los medios adecuados para evolucionar y crecer juntos como sociedad. 


Por nuestro lado, agregamos que en Homo vespa defendemos —desde el inicio del proyecto la legitimidad del reclamo feminista, así como la necesidad de poner en tela de juicio una estrategia social que, como muchas otras, no tiene por qué ser equivalente al feminismo y no tiene por qué considerarse incuestionable. Si quieres revisar un par de artículos originales sobre la importancia del pensamiento crítico en el feminismo, puedes dar click a: 

En todo caso, es importante subrayar que, a pesar de todos sus errores y contradicciones, el #MeeToo permitió —en algunos casos— que las mujeres se configuraran como sujetos políticos a partir de la reflexión de las violencias que lamentablemente han padecido durante toda su vida: que dejaran de sentir culpa o pena al levantar su voz adolorida para relatar experiencias que han callado por demasiado tiempo. Muchas denunciantes no se quedaron en el feminismo de Hashtag, sino que emprendieron verdaderas acciones colectivas de sanación, autocrítica, y cuestionamiento al sistema patriarcal en el que vivimos.

Eso, por supuesto, no es poco; pero a lo ganado posiblemente no haya que concederle mucho más.

Por otro lado, muchas de las contradicciones y limitaciones en términos del tufo de revancha y de simulación del actual movimiento feminista, ya habían sido advertidas hace algún tiempo por varios autores, el conocido filósofo Slavoj Zizek entre otros. Encontramos provecho en difundir la siguiente entrevista sobre el tema. 




Da click aquí para ver la entrevista 

En el fondo de las críticas de CacciaSegatoZizek y otros se señala o sugiere que muchas expresiones actuales del feminismo se concentran en una rabia o un antagonismo que no infrecuentemente se acerca demasiado a la mera revancha (como señala Zizek) y, en algunos casos, a la crueldad (como en las reacciones de burla y desprecio hacia el suicidio de Vega Gil, ver abajo).  

Todo ello tremendamente parecido a muchas de las violencias patriarcales que prevalecen en nuestra sociedad. 



Si a eso agregamos que las redes sociales son especialistas en la superficialidad, la falta de investigación y la sed morbosa por el linchamiento mediático, tenemos el escenario perfecto para que muchas de las denuncias feministas no sean otra cosa más que simulacros de justicia que apestan a instrumentos de venganza, con información en el peor de los casos totalmente falsa. Un caso ilustrativo del peligro de estos linchamientos mediáticos es la campaña que sufrió un profesor de Guadalajara a raíz de que un estudiante publicó un video de lo que parecía un violento discurso misógino. Para fortuna del profesor, no mucho tiempo después, otro estudiante divulgó un video del mismo discurso que ponía en contexto lo que en realidad tenía la intención de ser una lección en contra de la violencia hacia las mujeres. Lo cierto es que el linchamiento inicial estuvo a punto de costarle al menos el trabajo al citado profesor. ¿Qué hubiera pasado si nadie hubiera grabado el discurso completo? Abajo puedes ver ambos videos.  


Para ver el video da click aquí. 

Para ver el video da click aquí. 

Finalmente, es importante señalar la carencia de una perspectiva estructural y radical en las vertientes más visibles del movimiento feminista actual. Nadie dice que esas perspectivas no existan, pero pareciera que son marginales. El problema no es que las mujeres griten, rayen paredes, o salgan a exhibir su enojo en manifestaciones multitudinarias (eso hay que celebrarlo); sino que todas las acciones, por extremas que puedan ser, no implican necesariamente una indagación profunda y radical. Una indagación que confronte la estructura capitalista y patriarcal que golpea a mujeres y hombres en todo el mundo; que no se concentre casi exclusivamente en las demandas de mujeres pertenecientes a sectores profesionales de clase mediaestudiantes, oficinistas, reporteras, artistas, académicas. ¿Son las mismas opresiones patriarcales las que actúan sobre una reportera una estudiante de la UNAM que sobre una comerciante que debe mantener a sus hijos o una obrera maquiladora que trabaja más de 10 horas al día? ¿En qué forma los hombres, especialmente los jóvenes y pobres, son presa del patriarcado? ¿Se puede pensar el género sin otros ejes de opresión?  

En efecto, aunque sea difícil aceptarlo, al menos en el #MeToo mexicano no abundaron las denuncias de obreras, campesinas, maquiladoras o indígenas. Nadie les hizo, como de costumbre, demasiado caso, a pesar de que son ellas y sus compañeros los que sufren las consecuencias más terribles de un sistema patriarcal entreverado permanentemente con el capitalismo depredador.  

Lo que se necesita, en cualquier caso es una indagación en que el género sea inherentemente pensado con otros ejes de opresión como la clase, la raza, el territorio, la ecología.  

Sólo con una aproximación así de radical y así de compleja, el feminismo se alejará de posiciones en las que a una mujer hay que creerle sin reserva por el hecho de ser mujer (#YoTeCreo), que supone forzosamente una condición esencialmente de víctima permanente e incuestionable. Este cheque en blanco puede convertirse en una “solidaridad-sororidad” que, en el extremo, se parece mucho a la complicidad e impunidad de la muy patriarcal fratria masculina (Segato3): ese pacto que hace que los hombres no denuncien los abusos a mujeres y se protejan entre ellos por el mero hecho de ser hombres, de pertenecer a la fraternidad.  

Sólo alejándose de la tentación fundamentalista, mujeres y hombres podemos encontrar estrategias conjuntas para desmontar al sistema patriarcal y capitalista que lo mismo acaba con personas, pueblos o ecosistemas. Como dirían los botellos, hay que oponerse “a los fundamentalismos, vengan de donde vengan, ya sea desde la violencia machista recalcitrante o de individualismos seudofeministas de corta memoria y alianzas frágiles. Estamos en desacuerdo con los discursos de odio y a favor de las coincidencias y disidencias en un ámbito de respeto, sororidad y solidaridad. Busquemos puntos de encuentro, respetando nuestras diferencias”. 

Como siempre: o creamos la justicia juntos o nos vamos a matar entre todos por separado. 
  
  
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